Me encuentro sentado en el centro de la plaza; enfrente de mi se encuentra un vagabundo al cual miro con detenimiento. Su cabello es negro, peinado al estilo Craig Nicols pero grasiento y polveado, como un buen vagabundo, viste una chamarra verde, y su cara es morena enmugrecida por la calle, es bajo. Hubiese pasado de mi atención como cualquier otro vagabundo, pero este vagabundo realiza un movimiento muy peculiar con sus manos, Juntando sus manos las alza hacia el cielo entre cruzándolas dejando relucir unos dedos artríticos, mientras dice no se que palabras. Llamando mi atención hacia el cada vez mas. Imaginando que es lo que pasa por su mente.
Olvidándome del prejuicio de la gente y el temor que siempre consigue al hacer nuevas amistades, me acerco al susodicho, tratando de ganar su confianza y para romper la tediosa presentación me acerco con un pan en mi mano derecha acercándoselo para que lo tome, como un perrillo temeroso lastimado y engañado por la vida nuestro protagonista lo acepta, lo engulle ferozmente, sinónimo de que le gusto. Sintiéndome en confianza por su agrado hacia mi presente y a que desde que me acerque a el, por primera vez lo veo con algo de lucidez, prosigo a preguntarle que significan las señas que hace, del mismo modo en que llego ese destello de lucidez desapareció, y retornó a realizar movimientos raros con sus manos; nada nuevo, pero ahora logro escuchar lo que dice, y quedo totalmente desilusionado, solo son gorgoreos y sonidos que produce un individuo al haber ingerido mas alcohol de la cuenta. Me doy la media vuelta decidido a retirarme cuando logro entender lo que estaba diciendo me detengo y pongo atención.
Después de un rato de escuchar a este vagabundo, ya no me parece incoherente, asemejándose a un Platón o a un Aristóteles de nuestra era moderna, incluso sus movimientos pasan de movimientos incongruentes a algo parecido a reiki. Después de un rato empiezo a imitar sus movimientos los sonidos que produce, mi pelo se alborota, mi piel se enmugrece y mi ropa se desgasta. Esperanzado a que algo de su sabiduría me sea prestada, pero mientras mas trato de conseguirla, nuestro protagonista se va convirtiendo, padece una metamorfosis; su pelo esta recortado limpio y bien peinado, su ropa es de marca, su rostro bien afeitado y con un agradable aroma y da el aspecto de ser un poco mas alto. Se da la media vuelta y se dispone a partir. Yo en mi inmensa confusión trato de detenerlo pero de mi voz solo salen gorgoreos y sonidos que produce un individuo al haber ingerido mas alcohol de la cuenta. Nuestro protagonista y todo un caballero voltea a verme por arriba de su hombro y me arroja un par de monedas.
lunes, 11 de julio de 2011
Vagabundo
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